
Inercia
Esta mañana he vuelto a encontrar la tapa del váter levantada. Mientras me ducho pienso: debo comprar y llevar a la niña al médico. Me pesan los párpados, salgo del baño necesitando urgentemente café. Mecánicamente agito el cola-cao, preparo las tostadas y la cafetera al tiempo que ayudo a María a vestirse. De improviso las tostadas achicharradas salen disparadas, huele a café quemado y la niña no quiere tomarse el Cola Cao. A pesar del desbarajuste, como siempre, no hablamos. Mientras llevo al colegio a María trato inútilmente de convencerme de que lo que realmente importa es la cama.