martes, 27 de marzo de 2012


La palabra que nos nutre

jueves, 8 de marzo de 2012




Hablamos, reímos, lloramos y desde la memoria histórica no consentimos el olvido.

miércoles, 29 de febrero de 2012


Presentación en Godella de " Espiral de Espejos"

lunes, 6 de febrero de 2012


Poesia cotidiana

Desde Godella se lanza una iniciativa: poesia en las calles, palabras de colores, palabras para jugar, poemas para compartir.

Bases del concurso: http://godepoesia.wordpress.com/

miércoles, 18 de enero de 2012


A salvo

Y no intentes escabullirte, que no te va a servir de nada.-Es un proceso lento pero inexorable, dijo clavando sus ojos turbios en ella. No tenía escapatoria, la había pillado intentando trepar por la ventana. A partir de entonces la sometió a todo tipo de carencias. Con el paso de los días su color se fue desvaneciendo. Amarilla y marchita, a las puertas de la muerte, decidió jugárselo todo. Se estiró todo lo que pudo hasta alcanzar la pecera y sumergió sus brazos en el agua.

ros.

jueves, 24 de noviembre de 2011


Presentación “ESPIRAL DE ESPEJOS”


Miércoles, 14 de diciembre de 2011 a las 19:30 horas.

Sala de la Muralla. Colegio Mayor Rector Peset.
Horno de San Nicolás, 4. 46001, Valencia.

Con la participación de Carmen Alborch,

Elisa Sanchís, Carmen Botello y la autora.

Editorial EL Nadir
http://www.elnadir.es/_cms/

La sopa

Nuestro padre solía morirse los domingos. Al principio nos lo tomábamos muy mal: avisábamos al médico, a la funeraria, nos vestíamos de negro, llorábamos… Pero luego, a fuerza de sustos nos acostumbramos, era su forma de vivir, y entre muerte y muerte la vida continuó a la espera de sus nuevas muertes. Su tenacidad para morirse no se debilitaba y una noche, en la cena, en una de sus muertes más teatrales arrastró a mamá con él. Y eso si fue serio porque ella, que no tenía imaginación, hundió la cabeza en la sopa y se murió.

Rosa Pastor Carballo

Premio del II concurso internacional de microrelatos Museo de la Palabra convocado por la Fundación Cesar Egido. 23 de Noviembre de 2011

http://www.fundacioncesaregidoserrano.com

domingo, 20 de noviembre de 2011


Demasiadas horas sin luz

La vuelta, como siempre, le producía desasosiego: los preparativos, el viaje en solitario, la ansiedad por llegar y la casa que siempre se le antojaba misteriosa, como si albergara en sus entrañas algo desconocido y amenazante. Abrir la puerta suponía una experiencia inquietante. Luego no pasaba nada: introducía la llave, la giraba, se abría la puerta y encendía las luces. Eso era todo, estaba sana y salva en su espacio protector.Pero un día ocurrió algo que hizo saltar todas las alarmas.
Después de un largo y cansado viaje llegó a la estación. Cargada de maletas miró hacia atrás, buscando a alguien que le ayudara, pero el tren había desaparecido y estaba sola en el andén. Arrastrando las maletas atravesó el vestíbulo vacío y en penumbra. Se dirigió a la parada de taxis. No había ninguno. No podía hacer otra cosa más que esperar y se sentó sobre las maletas. A lo lejos distinguía como manchas borrosas las luces de los coches pero ninguno se acercaba a la estación. La noche, cada vez más cerrada, la sumergió en una espesa negrura. Comenzó a inquietarse, otras veces había tenido que esperar, pero no tanto. Tuvo la impresión de estar en una estación fantasma, paralizada en el tiempo. Miró el reloj. Un escalofrío le recorrió de pies a cabeza. Habían pasado doce horas y no había amanecido.

domingo, 6 de noviembre de 2011

El traje

Despertó a oscuras en una habitación desconocida. Sobresaltada palpó las paredes para reconocer el lugar, tropezó varias veces hasta que consiguió pulsar el interruptor de la luz. Una desnuda bombilla iluminó la habitación vacía. La sospecha de que algo extraño estaba pasando le provocó escalofríos y por su cabeza comenzaron a girar ideas terribles: estaba encerrada, la habían secuestrado, pedirían un rescate, la matarían… Intentó serenarse, respiró hondo y se dirigió hacia la puerta, giró el pomo y, ante su sorpresa, se abrió sin problemas. Desconcertada salió corriendo, ignorando las miradas de curiosidad que despertaba, atravesó la calle, llegó a un quiosco y rebuscó nerviosa entre los periódicos mientras el vendedor la observaba perplejo. En la primera página del periódico encontró una noticia: extraño suceso: una mujer desaparece en su noche de bodas. Conmocionada se miró detenidamente: llevaba puesto un arrugado traje de novia. Se desmayó.

martes, 11 de octubre de 2011


La adormidera

¿No ves que me levanto cansada? Y era verdad,siempre fue verdad. Aunque hiciera un día esplendido no podía con su alma. Su cabeza pendía oscilante de su largo y fino cuerpo. Decaída parecía estar a punto de troncharse. Al principio pensé que estaba enferma, consultamos al médico, hicimos un peregrinaje por hospitales y médicos de la ciudad, pero nada, nadie daba con la enfermedad que le producía tan persistente síntoma. Fuimos objeto de miradas de extrañeza, corrillos e incluso airadas reprimendas por utilizar tanto los servicios de la seguridad social. Sin desanimarme estudié nuevas causas: el colchón, seria el colchón. Buscamos de tienda en tienda, colchones había por supuesto donde elegir: de muelles, viscoelásticos, de látex…, muchos, muy caros y de princesa. En cada uno la dejaba caer con su aire de desmayo hasta que cerraban la tienda mientras el vendedor, atónito, no sabía si llamar a la policía o a los loqueros. Fuimos, estoy seguro, la causa de muchos despidos, incrementado las listas del paro de forma considerable.
Un día, al llegar a casa susurró a mi oído: estoy seca, y mientras dejaba caer el agua de la ducha sobre su cuerpo se esponjó y recuperó de golpe su belleza. Desde entonces la tengo en un florero encima del piano. Y está preciosa.

miércoles, 28 de septiembre de 2011


El muro

No hay fronteras aunque un muro nos divida, un rojo de amapolas extiende la vida desde el jardín. Lentamente hojeo el libro que encontré abandonado. Alguien en su caminar lo dejó olvidado o quizás quiso que otra mirada desgranara sus versos. De pié, frente al muro, leo en voz alta y las palabras rebotan brillantes: “No hay lugar para el desánimo, las redes que tejieron sobre nosotros se han roto. El espacio vibra con los gritos contundentes de la indignación de siglos” Y como un eco, desde el otro lado de la tapia, oigo las voces de los niños que reinventan en el patio de la escuela el juego de la vida.

fotografía ros

martes, 6 de septiembre de 2011


Verano

Deshilachada y perezosa se arrastraba por un mar de confusiones. El calor del día había terminado por secar sus convicciones más íntimas. Condenada por el viento de poniente a cerrar puertas y ventanas, pasó las horas acompañada por el canto repetitivo de las chicharras. Hasta que la puesta de sol hizo estallar el color y el aire fresco se extendió saludando la noche, no se sintió segura. Entonces salió a la calle. La luna abrió su blanca sonrisa y se enseñoreó del mundo.

fotografía rosen

jueves, 11 de agosto de 2011


EL SUEÑO

No supo nunca cual fue el origen de su insomnio, su pesadilla comenzó de forma inesperada: una noche despertó bruscamente y cayó de la cama. El golpe la dejó aturdida, se incorporó como pudo y trató de encender la luz de la mesilla. No había electricidad, la oscuridad era total. A tientas se arrastró por la habitación golpeándose con los muebles. Notó que un hilo de sangre le bajaba por la frente. Presa del pánico se quedó quieta, arrinconada en una esquina de la habitación hasta que amaneció. Ahora, noche tras noche espera aterrada la llegada de la oscuridad. Escondida bajo las sábanas sufre la desaparición del día. Sabe que con cada hora un manto negro irá cubriendo la ciudad y penetrará en su casa. El tictac del reloj inmisericorde la acerca al momento fatídico. Desesperada se pregunta porqué el sueño la ha abandonado para siempre.
Ros
Relato finalista I Concurso de microrelatos La cesta de las palabras. Misterios para el sueño. Ediciones Osiris 2011

martes, 5 de julio de 2011


El hombre del paraguas

Lejos, muy lejos está el deseo. Cerca, muy cerca estan el mar, la bruma, la lluvia y los atardeceres grises. Él lo sabe pero espera paciente que una tarde cualquiera aparezca, sobresaliendo entre las olas, aquel deseo olvidado de la infancia, y que el tiempo gris se rompa con los colores de su paraguas.

fotografía Ana Gimenez

jueves, 16 de junio de 2011


Mujeres

Cristales en la boca y un dolor que se instala en el vientre, mientras las observo: pacientes, olvidadas tras los velos, ahogadas en un silencio de siglos, cosen bajo el sol. Pasan las horas y siguen inmóviles en un tiempo detenido que las sujeta y asfixia sus voces. Acabo el té, me pierdo en la Medina con la garganta llena de gritos

miércoles, 8 de junio de 2011

Paréntesis

Afuera y adentro, líneas de un alfabeto mudo en la pantalla mientras desgrano los versos. Luces y sombras intermitentes que parpadean. Me acurruco en el sillón dejando pasar el tiempo, envuelta en mil palabras recogidas en el papel efímero de la memoria. Amanece y sigo enredada entre las páginas, deseando que no se acabe nunca, hasta que el olor a café me lleva de golpe al día. Abandono el sueño y recupero mi paciente cordura cotidiana.

lunes, 16 de mayo de 2011



El violín roto
Decían que le acompañaba en el silencio de la noche hasta que se dormía, vibrante, colorido y aéreo, nunca se separó de él hasta que un día lo perdió.
Esta puede ser una historia que oí de niña, un cuento, un recuerdo, pero pudo ser de otra manera, de mil maneras, aunque a mi me guste esta.
Pero puestos a imaginar bien podría ser que no hubiera existido nunca, o que ella estuviera harta de su machacona y nocturna cadencia y en un arranque lo hubiera roto. También pudo ser que sometida al ejercicio rutinario acabara tirándolo por el balcón. Imaginemos lo que puede suponer para una niña pequeña no poder jugar porque el violín le ocupara todo el tiempo, o lo que significa ir cargada todos los días con él, y lo difícil que puede llegar a ser aguantar la soledad del solfeo cuando los sonidos que salen chirrían irritados.
Seguro que no es una vida fácil y todavía no hemos pensado en sus padres y en esa expectativa de triunfo con la que envuelven a la niña. ¡Cuidado con las manos!, le dicen cuando la ven hurgar la arena con los dedos. ¡Cuidado con las manos!, y ella se las mira no sabiendo muy bien que hacer con ellas para no estropearlas, intentando no romper el frágil cristal de sus dedos.
No debe de ser fácil crecer entre desafinos, corcheas, semi-corcheas y pentagramas obsesivos que la persiguen hasta que se duerme. Debe de ser exasperante esperar pacientemente que después de miles de repeticiones salga algo que no dañe los oídos.
Por eso puedo también imaginarme otro final: que cuando al fin lograra algo musicalmente perfecto no quisiera más y delicadamente lo abandonara en el mar. Apretando la arena entre sus manos, lo vería hundirse con el arco sobresaliendo como el periscopio de su alma de madera, sonriendo y sin derramar una lágrima. Es posible.

rosen
Juan Gris 'Violin et guitarre'

domingo, 15 de mayo de 2011



Al aire

Al aire, tíralo al aire
que se lo lleve.
Ya no lo quiero, me pesa.
Demasiado tiempo, demasiado.
Al aire, espárcelo entre la arena,
disuélvelo en la tarde.
Luego, sin dormir, olvida

martes, 3 de mayo de 2011


Insomnio

Desde la cama oigo el ruido de las olas que avanzan anegando los campos que nos separan del mar. Olas de cenefas blancas se elevan para caer arrastrando las piedras. Un tiempo de otoño en una estación equivocada, imprevisible y húmeda.
Insomne oigo el estruendo mientras en mi cabeza bullen imágenes y pensamientos desordenados. Cambio de posición, me desespero. Soy un ovillo de sábanas azules tejido a fuerza de despertares inoportunos. Estiro de las sábanas y saco una mano para pedir socorro a las horas. Miro el despertador: las tres de la madrugada. La noche es lenta, inacabable y hace frío.
Oigo sus palabras cayendo como la lluvia dejando enormes charcos de confusión. No lo entiendo, por más que me esfuerzo no comprendo ni su ortografía ni su sintaxis. Los interrogantes han desaparecido y en su lugar puntos y aparte trocean nuestra experiencia cotidiana. Un discurso monotemático, con fronteras, ocupa los lugares vacíos de la ternura. Demasiadas oraciones que borran cualquier resquicio de libertad. Palabras opacas, impenetrables que llenan los armarios de la cocina y las estanterías del salón. Palabras estrechas y frías que avanzan por el pasillo hasta nuestra cama.
Durante horas sigo inmóvil, atravesada por un viento frío que sin misericordia amenaza con helarme el corazón.
Amanece mientras le oigo roncar a mi lado. Luego vendrá la ducha y el café y esa pregunta estúpida con la que me atormenta todos los días: ¿Has dormido bien, cariño?
Ros.
fotografia ros

lunes, 4 de abril de 2011


Rutinas

El dentífrico…en su sitio.
Los besos se suceden
rutinarios y exactos
justo, a las horas previstas
hoy, ayer, mañana.
Te quiero; vuelvo a las siete
Te quiero; yo compro el pan
Los niños ya son grandes
Ayer y hoy, siempre iguales

Trinidad Pastor
30 Poemas de Rutinas y Olvidos

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